domingo

25

August

2019


¿Cómo saber si eres “metrosexual”?

¿Cómo saber si eres “metrosexual”?

Perfume importado, look digno de catálogo de modas y una tabla de lavar justito ahí donde están los abdominales. La que no fantaseó alguna vez con alguien así que se anime a tirar la primera piedra.

Claro que ningún hombre viene del repollo con los músculos marcados y la sonrisa blanca como la nieve; detrás del aspecto diez puntos suele haber mucho trabajo. Sí, chicas, ese modelo de la publicidad de calzoncillos que exhibe con orgullo su pecho lampiño y duro como una piedra visitó el centro de depilación antes de la sesión de fotos.

Y si sacamos al modelo del póster y lo ponemos arriba de la camilla de depilación, los mismos pectorales quizá ya no desaten iguales suspiros. Porque no estamos acostumbradas a ver -sufrir- a un hombre ¡en el gabinete de la depiladora!

Pero, en realidad, se trata de una cuestión cultural. Los atributos que definían a un hombre hace un siglo no son los mismos que los de hoy. Nos encontramos en una época en la que afloran nuevas masculinidades, hombres que expresan características atribuidas habitualmente a las mujeres, pero que no por eso dejan de ser “bien machos”. Acá te contamos cómo convivir con uno de ellos y no morir en el intento.

Si es una cuestión sólo suya

Si sos de las que se mueren por una pizza, mientras que él prefiere ir al restaurante orgánico para cuidar su silueta, es evidente que las cosas se complican. Es algo así como si David Beckham dejara a Victoria Adams y te tuviera a vos en su lugar. ¡Vos!, que ni siquiera fuiste al gimnasio después de pagar esa membresía anual, que no seguís los dictámenes de la moda y todavía usás pantalones de corderoy porque son abrigados; justo vos, la que cuando escucha la palabra “crema” piensa en un merengue y nunca en un producto cosmético.

Es que las parejas desparejas son una figurita repetida. La ley de la física que asegura que los opuestos se atraen también se aplica en materia amorosa.

Las cuestiones prácticas influyen de igual forma; si en una pareja el baño ya es territorio de discusión por la tabla que él no bajó y los pelos que vos perdés cuando te lavás la cabeza, imaginate cómo se deben pelear por el espejo dos personas cuidadosas de su look al extremo. Ni que hablar por el botiquín: a ver quién ocupa más lugar con sus cosméticos.

Así como muchas mujeres disfrutan enormemente de tener un hombre impecable a su lado y lo viven con orgullo, otras se sienten amenazadas, disminuidas y expuestas. Todo depende de cómo se juegue en el vínculo ese valor que un miembro de la pareja profesa y el otro -supuestamente- no.

Cuando es una pasión compartida

Compartir siempre es bueno, tener intereses en común es un gran aporte para la pareja. Aunque quizá no te parezca tan positivo cuando se trata de compartir ese champú que te costó $150. Tus esfuerzos para convencerlo sobre los beneficios del que le compraste vos en el supermercado, ese de tamaño extra large que rinde para un batallón entero, serán inútiles. Y menos que “con una gotita alcanza”. Usará tu champú y lo gastará en tiempo récord.

Hasta acá, dentro de todo, vamos bien, los dos se ocupan de su apariencia física por igual; pero qué pasa cuándo él da un pasito más allá y se vuelve todavía más detallista que vos.

Supongamos que para cuidar tu físico caminás, pero no te gusta eso de matarte en el gimnasio como él hace y pretende que vos imites.

Sea como fuere, lo que es realmente importante es sentirse cómoda con la elección y no someterse a designios que pueden ser caprichosos o autoritarios.

Aunque vos sabés que tu hombre es “bien hombre”, es probable que tu viejo o tus amigos hagan comentarios por lo bajo cuando se enteren de que él usa crema y se arregla las manos. El cuidado del aspecto físico tiene que ver con la elección de un estilo de vida y no con una preferencia sexual.

Además, quienes están pendientes de su apariencia suelen poseer otras virtudes femeninas, como la ternura y la sensibilidad. En general, son hombres con buena autoestima, que aceptan sus emociones y sentimientos, así que la próxima vez comprale la cremita con más alegría.


+ Info:La Patilla

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